Camboya y Tailandia, la paciencia se agota


Cambodian soldiers near Thai border at Preah Vihear temple on 23 July 2008

Soldados camboyanos cerca de la frontera con Tailandia en el Templo Vijía en julio de 2008. Foto: EPA

Cuando la diplomacia falla, la paciencia se agota y la guerra se presenta como la opción más viable. Al menos es lo que parece plantearse en el terreno de una disputa con raíces milenarias y una reciente agudización. Esta semana el premier de Camboya, Hun Sen, dio un ultimatum a las tropas tailandesas estacionadas ya no sólo en Preah Vijía y poniendo así en entredicho la soberanía jemer del lugar, sino en otros puntos claves a lo largo de la frontera con el país siamés. Hun Sen dijo que si las tropas tailandesas ponían un pie en territorio camboyano, el ejército abriría fuego. A la declaración bélica del premier de Phnom Penh correspondió una respuesta no más pacífica, la del comandante general Wibunsak Neeparn quien ordenó a las tropas siamesas responder a cualquier insitación jemer.

Ayer rumores de fuego cruzado en Preah Vijía fueron confirmados por fuentes de ambos países, aunque no hubo caidos y un enfrentamiento de dos horas concluyó con un intenso diálogo entre ambos bandos, según informarons medios en Bangkok y Phnom Penh. Pero algunos vecinos de Poipet, una población camboyana fronteriza con la tailandesa Aranyapraet, dijeron que se escucharon disparos en las primeras horas de la tarde, mientras se hizo notable la presencia de militares camboyanos y tailandeses puestos frente a frente a lo largo de la frontera. Numerosas familias de ambos países asentadas en la zona limítrofe han comenzado a emigrar bajo el temor de una confrontación armada. En la parte tailandesa las autoridades han repartido información preventiva a campesinos sobre modos de evacuación o maneras de refugiarse. Todo indica que ambos países se preparan para una guerra, aunque ya algunas voces dentro y fuera de ambas naciones sudasiáticas abogan por una salida pacífica al conflicto.

El presidente de Indonesia, Susilo Bambang Yudhotono, declaró que espera que ambos países eviten al máximo cualquier conflicto armado dentro del espíritu de solidaridad y hermandad de la ASEAN, el organismo que reune a las naciones sudasiáticas. Yudhotono dijo además a la prensa en su país que había hablado con Hun Sen, el premier camboyano y con Somchai Wongsawat, el primer ministro tailandés, a los que les había manifestado su preocupación por la escalada del conflicto. El presidente indonesiana dijo que Wongsawat tenía la voluntad de resolver el asunto de manera pacífica, pero no mencionó nada sobre Hun Sen, quien hizo esta semana una fuerte declaración sobre abrir fuego contra cualquier incursión tailandesa.

Aunque Phnom Penh vivía una relativa calma, algunos grupos nacionalistas camboyanos parecían reunirse. Algunas semanas antes la policía había restringido manifestaciones nacionalistas en las calles de la capital, mientras la seguridad se había reforzado en la embajada tailandesa, que fue víctima en 2004 de un ataque por hordas nacionalistas y anti-tailandesas.

Politicamente las declaraciones del premier Hun Sen son correctas, pues llaman la atención sobre un conflicto sobre el que mucho se ha dialogado, pero poco se actuado, mientras las tropas tailandesas actúan con cierto desdén hacia la soberanía de su país vecino al cual lo unen lazos ancestrales, politicos, religiosos y culturales. Camboya debe mostrar que no está en la posición de tolerar cualquier irrespeto a su soberanía. Aunque desde el principio ha intentado llamar la atención de la comunidad internacional como mediadora en el asunto, en realidad la idea no marcha. La soberanía es defendida por la propia nación y no por los extranjeros. Más aún que Camboya se decidió abiertamente a favor de la no intervención internacional en el caso de Birmania durante la revolución azafrán.

Una cosa es predecible: si Camboya pela los dientes, Tailandia no va a ir más allá de sus reclamos ni se va a embarcar en una guerra, más ahora que vive una gran inestabilidad política. De hacerlo, tendría que verse con un país que pasó dos y casi tres décadas de guerras y tendría que verse de alguna manera con Vietnam, íntimo aliado camboyano y de paso entrarían otros protagonistas que duermen muy cerca.

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Un pensamiento en “Camboya y Tailandia, la paciencia se agota

  1. Hacía tiempo que no me pasaba por aquí y veo que las cosas siguen de mal en peor. Esta semana me gustaría comentar el caso en mi blog.

    Esperemos que el anuncio del gobierno camboyano de aumentar el presupuesto de defensa no empañe más la situación.

    ¿Cambio de theme, eehh?

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