30 años de la caida del regimen jemer rojo


Soldados vietnamitas entran a la desolada Phnom Penh en 1979.

Soldados vietnamitas entran a la desolada Phnom Penh en 1979.

Este 7 de enero se cumplieron 30 años en los que comenzó la invasión vietnamita a la Kampuchéa Democrática liderada por Pol Pot. Nacionalmente es llamada la “liberación de Camboya” de uno de los regimenes totalitarios y más sangrientos del siglo XX. Según las aproximaciones estadísticas de camboyanistas como K.D. Jackson, (1), por lo menos un millón y medio de personas desaparecieron entre1975, cuando los jemeres rojos se tomaron a Phnom Penh y 1979 cuando Vietnam invadió al país debido a la guerra que Pol Pot le declaró y a sus constantes ataques a aldeas vietnamitas de la frontera.

Pero el término genocidio camboyano tuvo que pasar por un largo y tortuoso camino de comprobaciones. La tragedia de un país que salía de una guerra no menos cruel como fue aquella en la que se vió involucrado directamente en 1970 con el golpe de estado de Lon Nol al príncipe Sihanouk, estuvo por años oculta a los ojos del mundo que en su mayoría veía con simpatía la derrota de los Estados Unidos en la península Indochina. La construcción de un estado comunista cerrado para el mundo, creó una cortina de humo que evitó que las atrocidades no salieran a la luz pública, mientras los testimonios de extranjeros que fueron expulsados del país y de periodistas, fueron vistos como un montaje de la propaganda yanqui para desvirtuar la revolución de Pol Pot.

Fue tan sólo con la invasión vietnamita que se abrieron para el mundo los centros de tortura más siniestros desde la II Guerra Mundial.

Con la constitución del Centro de Documentación de Camboya (DC-Cam), para los crimenes del regimen, se recogieron evidencias de lo que poco a poco empezó a ser llamado “genocidio camboyano” y crímenes de guerra. La persecución sistemática contra las minorías étnicas del país como los Cham (camboyanos musulmanes) y los vietnamitas, tienen una amplia documentación. Según los reportes oficiales del regimen, los vietnamitas camboyanos fueron expulsados del país en 1975. Pero cientos de ellos permanecieron y sistemáticamente fueron exterminados como lo concluye Ben Kiernan en su estudio sobre el regimen.(2) Además de la limpieza étnica adelantada por Pol Pot contra los vietnamitas, se suma los ataques repetidos en la frontera sur a Vietnam en su intento de invadir esa parte bajo el ideal de recuperar la antigua provincia de Kampuchea Krom, la parte en donde está Saigón y que en la antiguedad perteneció a Camboya.

La otra minoría daminificada fue la de los cham, un grupo camboyano de antiguo origen malasio y de confesión musulmana. Según los estudios de Kiernan, en 1975 los cham eran 250 mil personas en el país. En 1979 contaban 173 mil. La suerte de 90 mil personas se desconoce. La discusión de si los cham fueron desaparecidos por ser musulmanes o no sigue en cierta manera abierta. Según los reportes del regimen, estos fueron tratados de la misma manera que los demás camboyanos. Según las entrevistas hechas por Kiernan a sobrevivientes cham, de 46 personas a las que se les preguntó si los jemeres rojos los habían descriminado por su religión, 30 dijeron que sí y 16 aseguraron que recibieron el mismo tratamiento que los demás.

El otro problema del genocidio es si es posible cometer genocidio contra la gente que es considerada de la misma etnia. El mismo Jean Lacouture, un socialista francés que no creyó por mucho tiempo en las atrocidades de los jemeres rojos, calificó sus acciones como “auto-genocidio“.(3) Desde esta perspectiva la discusión de si los cham fueron o no singularizados cae como gota de agua en el inmenso oceano, porque ellos, como todos los camboyanos, fueron víctimas de la masacre sistemática. Según la Convención Internacional sobre Genocidios de 1948, este se define como todos aquellos actos en los cuales se asesina un grupo determinado o se intenta destruir en parte o enteramente a un grupo, una nación, una etnia o un grupo religioso. Para Kiernan, existen numerosas evidencias de que el regimen quería hacer desaparecer a la etnia cham de la faz de Camboya. De la misma manera, querían eliminar a los camboyanos de etnia china y vietnamita:

“Para el 20 de enero (1979), sin embargo, Haji Ismael pudo encontrar el camino a casa en Jemer Islam, en Prey Veng. Fue el primero que regresó del noroccidente. “El lugar estaba vacío… dormí debajo de un árbol; no había nada ni una casa para vivir en ella“. Para 1980 trienta familias habían regresado y después otros cuando oyeron que familiares habían sobrevivido y vuelto a casa. Reconstruyeron casas y con la ayuda del nuevo gobierno, una pequeña mezquita de madera con bambú como piso. En el dintel, en lengua jemer, pusieron un signo que demuestra su determinación de permanecer como comunidad. Este dice Wopetoan rolum chet roley – “Cuando la cultura sucumbe, la nación está disuelta” Haji Ismael dijo que cien bebes habían nacido en la aldea entre 1979 y 1986 (…)” (4)

Aunque la manera en que terminó el regimen fue con más fuego, una invasión de otra nación extranjera, lo cierto es que en enero de 1979 los camboyanos terminaron con una pesadilla inexplicable que dejaría huellas perennes y sería testimonio para la humanidad entera de lo que puede llegar una vez más el hombre contra el mismo hombre siguiendo apasionado ideales sin contexto que no respetan la identidad y principios de los pueblos.

La Camboya de hoy es diferente. Ya no es un país traumatizado por la guerra. Es una nación joven que busca sus propios caminos hacia la paz y el desarrollo y que se enfrenta a otros problemas modernos. Pero poco a poco historias como los jemeres rojos y su regimen entrarán a las páginas de la historia nacional y la historia del mundo, con la esperanza de que no vuelvan a ocurrir.

Notas

(1) K. D. Jackson: “The Khmer Rouge in Context” (tr.es. “Los Jemeres Rojos en contexto”), p.3, en: Cambodia 1975-1979.

(2) Ben Kiernan: “The Pol Pot Regimen, Race , Power, and Genocide in Cambodia under the Khmer Rouge, 1975-1979”, p.460. Yale University, ISBN 974-71100-43-6.

(3) J. Lacouture: “The Bloodiest Revolution” (tr.es. “La Revolución más sangrienta”).

(4) Ben Kiernan: “The Pol Pot Regimen, Race , Power, and Genocide in Cambodia under the Khmer Rouge, 1975-1979”, p.463. Yale University, ISBN 974-71100-43-6.

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