Un Hanoi para ver (primer día)


Hanoi ¡Saludos desde Hanoi, Vietnam! Bien, mientras mi gente linda camboyana disfruta de una semana de fiestas con su año nuevo jemer, me les he escapado para ver el norte de Vietnam. El año pasado fue Ciudad Ho Chi Minh y tantas cosas por hacer no me han dejado escribir mi reporte de esa magnífica ciudad y su gente, pero en esta pretendo escribir algo sobre lo que es Vietnam. Este es el primer día, pero en realidad llegué ayer desde Camboya y por lo primero que puedo decir es que ¡Vietnam me fascina!

Salí de la cálida Phnom Penh en un vuelo que hizo escala en Vientiane, la capital de Laos, un país que se abre al turismo de la misma manera y que espero ver pronto. Por ahora basta decir que desde el areopuerto no se ve mucho de lo que es la ciudad, además porque tengo entendido que es bastante pequeña y sin la imponencia de torres que uno ve en Bangkok, por comparar. En fin, ya veremos a Laos, el país silencioso que pocos conocen.

Llegué a las siete de la noche a Hanoi, la ciudad a las orillas del río Rojo. Me esperaba en el areopuerto mi gran amiga María, quien me invitó a esta excursión, de nacionalidad española, para más señas de Santiago de Compostela, pero radicada en Australia. También llegaron con ella sus dos amigos Dino y Michael, ella, Dino, británica nacida en Birmania y él surafricano, ambos radicados en Australia. Bueno, con estas personas maravillosas comienzo mi mirada del Vietnam norteño.

 La temperatura es bastante diferente que aquella cálida de Camboya que a veces no baja de 30 grados. Pero Hanoi está bien al norte, ya casi en la frontera con la fascinante China y el clima me recordó mucho el de Medellín, mi patria chica. Se encuentra en esta época del año en un promedio entre 22 y 25 grados con algunas lluvias. Pues bien, hoy al mediodía cayó un fuerte aguacero y en general ha estado todo nublado, aunque no hace tanto frío como para llevar abrigo.

Antes de seguir nuestras excursiones de rigor, por ejemplo a la provincia de Sapa, hoy he estado dando vueltas por la ciudad y tomando fotos (que pronto espero agregar a este artículo).

Hanoi de día

En realidad para comparar, Hanoi no tiene una gran variedad de propuestas como es Ciudad Ho Chi Minh, más grande y tropical. Hanoi tiene una población de tres millones y es la capital política del país. En propuesta hotelera está bien, al menos el hotel en el que me encuentro tiene una buena conexión internet que me permite actualizar mi blog, aunque bastantes escalas y ningún elevador. Pues se trata de esos edificios estilo chinos de frente estrecho y bastante profundidad, pero muy altos. Estoy en el piso sexto, pero es como decir el 12 y subir… bueno, ayuda un poco a la salud 🙂

Los hoteles te ayudan a organizar las excursiones y por eso mañana voy a Sapa con ellos por dos noches  para ver las tribus del norte y los encantos de esa región. Recomendaría que mejor seguir las excursiones: dicen que la carretera es mala, hay un tren que es el más recomendado por todos y así todo.

Q. Hoan Kiem

Ese es el nombre del distrito en donde está mi hotel. Es una zona muy frecuentada por turistas, como he visto y tiene los más grandes mercados. En la mitad del distrito se encuentra el lago el cual tiene una isla en el centro con una especie de monumento o pagado que no alcancé a visitar (se paga para entrar, después se cruza un hermoso puente rojo que siempre está lleno de gente tomándose fotos).

Aparte de la isla y los mercados y mercados por todas partes con todo, no hay mucho que ver, almenos lo digo este primer día de estadía en Hanoi. A orillas del lago los jardínes son estupendos y hay buenos restaurantes (Vietnam es excelente en gastronomía).

El lago Hoan Kiem es en realidad hermoso y en la noche se vuelve un paseo obligado, especialmente para gente joven. Algo que me pareció curioso es que vi una bandada de patos que volaban alrededor del islote a las nueve de la noche. Nunca había visto que los patos volaran de noche, pero nadie me ha explicado dicho fenómeno, a menos que sea mi ignorancia en patología.

Bien, también vi la Catedral, aunque la fachada es descuidada, desaliñada y sin pintura, revela en verdad un estupendo edificio de corte francés que sería toda una atracción si le dan una manito de pintura y mas importancia. Si bien no es alta, nada tendría que enviadiar a ninguna catedral francesa.

Q. Ba Dinh

Este distrito esta contiguo al anterior, hacia el oeste. Allí se encuentran los principales monumentos de la ciudad, como el museo y monumento a Ho Chi Minh, líder de la independencia y revolución vietnamita. Toda la zona se encuentra entre las calles Hoan Dieu y Nguyen Thai, en un punto conocido como Bach Thao.  Se trata de una inmensa área verde dedicada a la revolución e independencia vietnamita. Cuando llegué al museo eran ya las cinco de la tarde, así que estaba cerrado. Pero el edificio es octogonal e inmenso y tiene numerosas salas en el interior. Una recomendación: ir apropiadamente vestido, pues no dejan entrar gente en paños menores. Después el monumento a Ho Chi Minh propiamente con un cuerpo de guardia muy elegante.

La ciudad sin tapujos

El tráfico vehicular es espaventoso. Muy poco respeto por los semáforos, las vías peatonales, el espacio público está completamente invadido por el mercado y los coches, de manera que caminar en la zona céntrica es difícil, pues hay que hacerlo siempre por la calle. Todos dejan las motos en los andenes en los espacios en donde no hay ventorrillos. Las motocicletas lo invaden todo y pasar la calle es toda una aventura. No existen puentes peatonales y las cebras de cruce no son respetadas. Muchos van en contravía. Pero hay una cosa que desespera aún más: el uso constante del pito. Motos y coches pitan todo el tiempo, tanto de día como de noche y, en consecuencia, la contaminación de sonido es altísima. ¿Por qué pitan? Pues por todo, pues como el desorden vehicular es tan terrible, quieren pasar por cualquier lado y entonces pitan y pitan para que les den permiso. Punto que debe mejorar el señor alcalde de Hanoi.

Una de las notas tradicionales de la ciudad la hacen unas señoras con sombreros vietnamitas, esos que son como pirámides hechas de bejuco o guamo y que se lleva en la cabeza (lo más característico de Vietnam, aunque se usa mucho en Camboya). Estas señoras llevan canastas de frutas de muchas maneras, pero la más usual es poner dos canastas colgadas a lado y lado de un palo que después se tercian al hombro. Hay unas que en verdad demuestran una gran fortaleza física pues por la manera de caminar, uno piensa que hacen gran esfuerzo y tientan la caballerosidad de cualquiera. Pero ellas van por ahí vendiendo sus frutas y sonriendo mucho. Cuando ven especialmente extranjeros, se detienen y ofrecen sus frutas hablando en vietnamita, pero se entiende por sus actitudes en exhibir las frutas tropicales.

También hay unos que llevan canastas y sombreros hechos a mano y los ponen en una bicicleta, de manera que parece un montón de artesanías con rueda y si el bicicletero lleva el sombrero vietnamita, el cuadro aún es más completo.

Abundan mucho las tiendas de arte. Les gusta mucho pintar, aunque a lo último los temas se hacen repetitivos. Pero son cuadros estupendos que admirarían en cualquier exposición en París, digo. Me hace pensar que la suerte de los artistas en países en vías de desarrollo es bastante oscura, pues pasan por anónimos y cuántos talentos se pierden así. Pero a los pintores vietnamitas, con sus sonrisas plácidas parece no importarles y ofrecen sus obras que son siempre paisajes y escenas de la cotidianidad de su país. Si viene a Vietnam, yo creo que comprarse una obra de esas es una de las mejores recomendaciones tanto por el buen gusto para adornar el interior de una vivienda, una oficina o cualquier lugar y por otro lado apoyar el talento de estos. Muchas de las obras son originales y otras, por supuesto, son reproducciones. Entre las reproducciones que más me fascinan son las de mi paisano Fernando Botero, hijo de mi Medellín, cuyas obras veo por todas partes en Vietnam, tanto en Hanoi como en Ho Chi Minh. Si tengo la fortuna de que el maestro lea este artículo, le pediría que, siendo tan generoso como es, le diera un bello regalo en alguna escultura, una para Hanoi, una para Ho Chi Minh, otra para Phnom Penh y la última para Sihanoukville, en la Plaza Don Bosco. Milagros pueden suceder 🙂

Por otro lado, los vietnamitas son tan amables y tienen una especie como de ternura en su manera de ser y actuar que encanta. Es como hablar con esos muñequitos japoneses de los dibujos animados. Son más bien como blancos todos (no sé eso de la raza amarilla que quiere significar), los ojos rasgados que parecen cerrar cuando sonríen, los hombres tienden a ser altos, hasta de 1.70 a 1.80 y las mujeres como de 1.60, aunque hay muchos de menor estatura. Caminan con gracia, como si fueran a fiesta. Los que hablan inglés se han hecho bien el propósito de hablarlo y ya pronuncian bien las eres en donde se debe pronunciar, aunque a veces se les sale que dicen ere por ele, siendo que dicen calo por carro, pero eso está pasando. Muchos hablan también francés. Se quieren desvelar en tratarlo bien a uno y no he notado ese diferencianismo que ponen en Camboya con los extranjeros, lo que me hace concluir una vez más que Camboya está en su proceso, hasta que vea a los extranjeros con más naturalidad.

Aquí vamos pues. Espero que pueda contar más cosas y complementar la información. Si has visitado Vietnam, puedes agregar tus propios comentarios.

Anuncios

2 pensamientos en “Un Hanoi para ver (primer día)

Deja una respuesta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s