Blanco es, gallina lo pone y con bomba de racimo se come


Parece pues que las bombas de racimo que aparecieron en el campo de batalla alrededor de Preah Vijía sean pues algún hallazgo arqueológico, pues la diplomacia tailandesa con su contraparte militar insisten en que no utilizaron estas armas que están restringidas según el acuerdo de Dublín del 30 de mayo de 2008 y que deberá ser ratificado en diciembre próximo. Tailandia (como tampoco Camboya) han firmado dicho acuerdo, lo que no los exhime de graves responsabilidades ante la comunidad internacional, pues se trata de armas de suma peligrosidad, pues al ser lanzada en contra del oponente, se fragmenta en numerosas bombitas que pueden poner en peligro civiles. Una buena manera de conocer los alcances hipócritas y maquiavélicos de lo que la diplomacia de guerra representa es la posición firme de negación de Bangkok. En este momento los dos paises hace el esfuerzo por llegar a un acuerdo y, más las próximas elecciones tailandesas (un elemento que a mi juicio encendió la chispa y el propósito tailandés de agredir a Camboya para subir en algo la débil popularidad de Abhisit Vejjajiva), juegan en la mesa los próximos eventos en las relaciones de los dos paises hermanos. Hace poco se les salió por la tangente su política de negación de los racimos (para acortar lo de bombas de racimos),

cuando el embajador tailandés en Génova, Sihasak Phuangketkeow admitió ante la coalisión de bombas de racimo que el ejército tailandés había disparado 155 milimetros de municiones incluidas en las convenciones de armas no permitidas y que son clasificadas como bombas de racimo. La declaración coincide con la acusación que el gobierno de Camboya había hecho y con el respaldo de algunas organizaciones de derechos humanos que visitaron la zona de combates.

Pero la admisión de Phuangketheow fue desmentida oficialmente por Bangkok a las puertas de los encuentros en Indonesia entre las dos partes para abrir los diálogos de conciliación. El portavoz del primer ministro, Thani Thongphakdi dijo a la prensa el pasado jueves que las palabras de Phuangketheow habían sido descontextualizadas y que no se trata en ningún modo de bombas de racimo. Esperemos leer más sobre el caso, pero especialmente esperemos que no vuelvan las agresiones de ningún tipo, ni con bombas de racimo ni con arma alguna.

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