Últimos cuatro días del festival LGBT


El afiche oficial del festival LGTB 2011 en Camboya, evento organizado por Arcoiris en su campaña por los derechos humanos de la comunidad gay del país.

Phnom Penh. El próximo martes termina el festival Orgullo LGBT 2011 en Camboya con actividades culturales centralizadas en la capital, pero también en Battambang y Siem Riep. La organización del evento está a cargo de la Comunidad Arco Irís de Kampuchea, una ONG dedicada a defender los derechos de los grupos de gays, lesbianas, trangéneres y bisexuales en el país. Según Srun Srorn, coordinador del proyecto de orientación sexual e identidad de géneros del Centro Camboyano para los Derechos Humanos (CCHR, en su sigla en inglés), en el país existe una cierta discriminación para estos grupos, aunque no puede compararse con la que puede vivirse en países de mayoría musulmana o cristiana. ‘El budismo camboyano es en general tolerante, pero en las condiciones de pobreza que vive Camboya en el momento, una familia de bajos recursos puede pensar que un hijo gay no va a colaborar en el sustento familiar, así que éste opta por irse de casa aún a muy temprana edad, tan joven como 10 o 12 años’, dice Srorn que hace un seguimiento de grupos de gays y lesbianas declarados que han sufrido discriminación en el país por su preferencia sexual.

Según CCHR en un estudio que publicó en diciembre de 2010, el concepto de homosexualidad en Camboya difiere mucho del que es entendido en el mundo occidental y es por eso que se necesita entender la concepción camboyana y asiática del concepto de género. En muchos casos, dice el estudio, un hombre camboyano homosexual puede no verse a sí mismo como tal y entender que su deber social es casarse y procrear, aunque tenga relaciones homosexuales. Sin embargo, el homosexualismo en Camboya – y en gran medida en Asia, incluido un país mayoritariamente católico como las Filipinas – no atrae la fuerte carga religiosa condenatoria de países cristianos o musulmanes, religiones abrahámicas en las cuales la procreación es vista como un mandato divino. En los países budistas, en cambio, el matrimonio es leído sobre la base de la realización humana. ‘En Camboya si un posible matrimonio es visto como un mal augurio, como un mal destino, es mejor no casarse‘, dice Srong y continúa ‘en Camboya se cree mucho en el destino y se lee el futuro. Si se pronóstica que en tu posible matrimonio va a ser engendrado un criminal, entonces lo mejor es no engendrar para evitar ese mal‘.

Reconocimiento político

En Camboya el homosexualismo en sí es legal y tiene reconocimiento político. En 2004 el entonces rey de Camboya, Norodom Sihanouk, célebre por sus numerosas esposas, dijo en su portal desde la ciudad estadounidense de San Francisco que como democracia liberal, Camboya debería permitir el matrimonio gay y agregó que los miembros de la comunidad LGTB debían ser aceptados y bien tratados en la comunidad nacional:

‘Gays y lesbianas no existirían si Dios no los hubiera creado. Como budista que soy, debo tener compasión por todo ser humano que no sea como yo, pero que no tortura a nadie, que no asesina a nadie’. [1]

El primer ministro del Reino de Camboya, Hun Sen, ha sido en cambio más ambiguo en tratar el tema frente a los medios. En lo que es para muchos un mensaje contradictorio, el premier jemer dijo publicamente en 2007 que los padres de hijos gays o lesbianas no deben discriminarlos y ordenó que no se utilizara la palabra ‘travesti‘ que en jemer es ketoy. Sin embargo, en el mismo discurso, de manera abierta, rechazó a su propia hija:

Tengo mi propio problema – mi hija adoptiva tiene una esposa. Ahora pido a la corte separarla de mi familia‘. [2]

En 2010 el abogado del Partido de gobierno, Cheam Yeap, le dijo al Phnom Penh Post que no estaba en la agenda de gobierno el asunto de la legalizar el matrimonio gay y que por lo pronto el interés del Estado era el del desarrollo del país. (The Phnom Penh Post, ‘Same same… but married’, Tivea Koam and Meng Hourng, September 22, 2010)

Discriminación económica

La discriminación camboyana de gays o lesbianas no viene pues por cuestiones religiosas o políticas, aunque esta última parte es más bien vista como indiferencia respecto a este grupo social. El problema entonces puede ser buscado sobre las bases económicas como señala el estudio. El gay, la lesbiana, el bisexual o el transgénero no es visto como un pecador, como podría ser visto en un país fundamentalista musulmán o cristiano, sino como un irresponsable. En un país en desarrollo, que hace un par de décadas estaba en la miseria absoluta, las familias tienen numerosos hijos que se esperan sean aportantes a la economía familiar. Cada hijo, varón o mujer, es presionado para que ayude de alguna manera con el mantenimiento de la misma.

Si un hijo se declara homosexual o es descubierto en ello, los padres, especialmente en áreas rurales o comunidades muy pobres, piensan que ese hijo es un inútil y que no va a ayudar más a la familia. El caso es aún más serio si se trata de una mujer, pues en la familia tradicional camboyana, es el hombre quien paga la dote para casarse. Esta situación hace que muchos hijos guarden en secreto su preferencia sexual e incluso se casen para mantener la tradición y la armonía con sus padres.

Vuth tiene 25 años y trabaja en bares en Siem Riep, pero la casa de sus padres es en Kompung Cham:

‘Cuando mis padres se enteraron que salía con chicos, me pidieron regresar a casa. Ellos no me mencionaron el tema, ni me ricriminaron. Sólo me anunciaron que habían organizado mi matrimonio con una mujer de mi aldea e incluso me la presentaron. Yo no dije nada entonces, pero desde aquel día no he vuelto a casa ni me comunico con ellos, porque siento una gran vergüenza, pues no les quiero obedecer… En nuestra cultura un hijo tiene que obedecer a sus padres, porque si no lo hace, recibe mala fortuna en la vida, pero yo no siento que pueda responder a un matrimonio’. [3]

Muchos adolescentes y jóvenes con tendencias homosexuales en Camboya huyen de sus casas en edades tan tempranas como 10 años, según revela el estudio de CCHR y van a ciudades como Battambang, Phnom Penh o Siem Riep en donde buscan la manera de mantenerse. Eso significa que pierden las posibilidades de estudiar y que terminen en riesgo de prostitución, drogas, criminalidad y víctimas de abuso infantil.

Según CCHR, existen en Camboya más de 20 mil varones jóvenes homosexuales en los 6 principales centros urbanos del país, muchos de ellos han huido de ssu núcleo familiar o viven una vida doble, mientras que el números de mujeres es más difícil de conocer. ‘Las mujeres tienen más miedo a ser discriminadas y entonces es un drama más silencioso‘, dice Srong que reune grupos de mujeres lesbianas en Phnom Penh y Siem Riep para formarlas en temas como los derechos humanos, la prevención de enfermedades de contagio sexual, especialmente el sida y la prevención del abuso infantil, a la mujer y al tráfico humano. La joven tiene que obedecer la voluntad de sus padres cuando estos la dan en matrimonio, especialmente en comunidades rurales. Existe una gran presión social si una joven decide no aceptar el marido propuesto por su familia y en consecuencia, muchas de ellas huyen de sus hogares.

En cuanto a los transgéneros, estos son quizá el grupo más susceptible de una abierta discriminación en el país. Si un varón joven se viste de mujer y se asume como tal (en jemer se les llama ketoy y puede ser despectivo, aunque no siempre), por lo general tiene cerradas las puertas a la educación y al empleo, así que estos terminan en los bajos mundos. Así denunciaron algunos transgéneros casos de abuso por parte de las autoridades al reporte de CCHR (pag. 17):

Algunas veces la policía dice ‘un ketoy, chuza su culo. Tienes sida e infectas a otras personas. Mereces que te fusilen’. [4]

Tres oficiales de la policía me golpearon brutalmente en la estación de policía de Wat Phnom después de que me retuvieron en el parque. Uno de los oficiales de la policía me amenazó con el arma en la cabeza e incluso disparó el gatillo, pero no salió ninguna bala. Me golpearon en mi nuca, mi cintura y me golpearon en la cabeza y mi cuerpo con una vara de bambú. Esto tardó como una hora y media. Supliqué que no me golpearan. Los oficiales de la policía fueron crueles y no me dieron razones para hacer lo que me hicieron. [5]

Soy una srey sros (transgénero). Estoy soltera y vivo con mi familia. He trabajado en esto por tres años porque mi familia me discrimina. Los miembros de mi familia no me quieren porque soy mitad hombre, mitad mujer. Trabajo en el parque, la calle y los clubes nocturnos. He sido abusada por la policía que trabaja en el parque y por clientes varones, como que me golpean y me han abusado sin utilizar condones y sin pagar. [6]

Clasificación homosexual camboyana

El estudio de CCHR precisa que es necesario conocer la clasificación cultural que hace el país sobre el concepto de homosexualidad, que puede ser diferente de la idea occidental:

Como resultado de las diferencias en lenguaje y cultura, el concepto de ‘homosexualidad’ tal como es entendido en occidente, no necesariamente es tranferible y comprendido en el contexto camboyano. No existe en el idioma jemer un vocabulario que especifique las preferencias y comportamiento sexuales – no hay palabras para describir el heterosexual, el homosexual o el bisexual. Los camboyanos no están acostumbrados a clasificar a la gente de este modo. [7]

Para comprobar esto, nuestro portal realizó un pequeño panel en enero de 2011 con estudiantes de una escuela técnica en Sihanoukville, 40 varones y 15 chicas en edades comprendidas entre los 18 y 22 años. La pregunta era simple: ‘¿Existen los homosexuales en Camboya?‘ La respuesta fue 100% negativa. Según este grupo de estudiantes, no hay homosexuales en todo el país y eso es algo que tiene que ver más con extranjeros.

El informe de CCHR explica que los camboyanos y los pueblos del sudeste asiático, entienden el concepto de sexualidad desde el concepto de género, característica y personalidad. Los occidentales entienden el concepto de masculino y femenino de manera más rigurosa que en Camboya, dice el estudio (ver Barbara Earth, Diversifying gender: male to female transgender identities and HIV/AIDS programming in Cambodia, Gender and Development, Vol. 14, No2, July 2006, p. 260). Las palabras jemeres para designar el género son srey (femenino) y proj (masculino), pero que literalmente son entendidas como categorías, dando como resultado ‘ser humano que es del sexo femenino‘ y ‘ser humano que es del sexo masculino‘.

La palabra ketoy (transgénero) tiene por su lado diferentes interpretaciones. Según el diccionario del Instituto Budista de Camboya, citado por CCHR, ketoy es una persona que tiene órganos sexuales masculinos y femeninos, es decir, un hermafrodita. Sin embargo, en el uso popular, se aplica a un varón o a una mujer que se viste y comporta como una persona del otro sexo.

Ahora bien, los camboyanos hacen una distinción por el carácter (la personalidad). Carácter se dice charek y en tal orden, una persona puede tener un carácter masculino (charek proj) o un carácter femenino (charek srey) aparte de su género. Es decir, un varón puede tener una personalidad femenina o una mujer puede tener una personalidad masculina. Aún así, ello no significa necesariamente homosexualidad.

Este punto es vital porque muchos varones homosexuales camboyanos con personalidad masculina (charek proj) no se identifican así mismo como homosexuales. La palabra gay, utilizada cada vez más en el país, es entendida por los camboyanos como el o la ketoy (transgénero, hombre que se viste o se comporta como mujer o incluso una mujer que se comporta como un hombre).

Esto ha llevado que los estudiosos del tema en Camboya hayan creado su propia lista de clasificación para seguir los conceptos camboyanos y poder trabajar con ellos en su protección y orientación, pues un homosexual activo que no se vea a sí mismo como tal, no va a comprender el concepto ‘homosexual‘ y no se va a incluir en dicho grupo.

Según la estudiosa del tema, Barbara Earth en Diversifying gender: male to female transgender identities and HIV/AIDS programming in Cambodia, en Camboya se puede hacer la siguiente distinción en lo que respecta a varones homosexuales:

  • Cabello corto (sok kley): Varón que actúa como tal, pero puede tener relaciones sexuales con otros varones (puede ser bisexual y casarse).
  • Chica encantadora (serey sroj): Varón que se comporta como una mujer. Algunos se visten como tal pero de manera ocasional (fiestas). Otros lo hacen de manera permanente (ketoy). La palabra ketoy puede ser insultante, a menos que el transgender se refiera a sí mismo como tal, por lo que se espera que se refiera a ellos de manera más amable como serey sroj. Muchos de ellos utilizan hormonas.
  • Varón de verdad (boroj peth prokot): Varón heterosexual.
  • Varón lindo (proj sahat): Varón masculino, pero que cuida su figura, puede ser bisexual y casarse.

De manera más científica, los estudios utilizan las siguientes siglas en inglés que no siempre corresponden a la realidad conceptual camboyana:

  • MSM (Men who have sex with Men): Varón que tiene sexo con varones. Esta sigla sería inexacta en el caso del serey soroj (transgénero), porque ellas se asumen psicológicamente como mujeres, por lo cual rechazan esta sigla en lo que se refiere a ellas.
  • WSW (Women who have sex with Women): Mujeres que tiene sexo con mujeres.

Educación, una necesidad para la inclusión

Una de las maneras en las que una sociedad como la camboyana debería ir al encuentro de la realidad de grupos como los homosexuales, es precisamente el abrir las posibilidades de educación para ellos.

La discriminación en el hogar, como hemos visto, causa que muchos adolescentes prefieran irse de sus casas y explorar las calles. Pierden así con la posibilidad de seguir sus estudios, pues tienen miedo al rechazo e incluso pierden el soporte económico de sus padres y hermanos.

Se abre de esa manera la puerta a la prostitución, a ser víctimas de abuso infantil, a las drogas y al alcoholismo. Engrosan pues el grupo de los marginales.

Las familias deben recibir formación acerca de lo que deben hacer ante un hijo homosexual. El rechazo no es ciertamente la solución. La compañía y el amor en cambio le darán al joven las probabilidades de salir adelante como una persona de bien para su propia sociedad.

De la misma manera, las escuelas deben saber actuar en estos casos para evitar que el estudiante que es homosexual, abandone sus estudios, para que los compañeros no ejerzan discriminación y para que dicho estudiante crezca con una psicología sana y dispuesto a ser útil a su país.

Notas

[1] CCHR, reporte diciembre de 2010, p. 12.

[2] Reuters: ‘Hun Sen Slammed for Disowning Daughter‘, October 31, 2007. Enlace revisado el 15 de mayo de 2011.

[3] Entrevista para Camboya en español, Siem Riep, octubre de 1010. Nombre cambiado.

[4] Human Rights Watch, Off the Streets, July 2010.

[5] Idem, p.33.

[6] Carol Jenkins, Violence and Exposure to HIV among Sex Workers in Phnom Penh, Cambodia, Washington, USAID, 2006, p. 15.

[7]  CCHR, reporte 2010, p. 10.

Bibliografía

  • Coming out in the Kingdom: Lesbian, Gay, Bisexual and Transgender People in Cambodia. Cambodian Center for Human Rights, Phnom Penh, December 2010.
  • Diversifying gender: male to female transgender identities and HIV/AIDS programming in Cambodia. Gender Development 14:2 (2006). Barbara Earth.
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