Reina Beatriz condecora director de las obras de Don Bosco en Camboya


Amsterdam. La Reina Beatriz I de los Países Bajos condecoró al padre John Visser de la orden de los Salesianos de Don Bosco, con la medalla de Oficial de la Orden de Orange-Nassau el pasado 31 de agosto en esta capital. El presbítero ya ostentaba el título de Caballero de uno de los reconocimientos más importantes del país nórdico y que es concedido a los neerlandeses que se destacan por méritos de compromiso social. El padre John Visser, de 78 años de edad, llegó a Tailandia en 1956 como misionero salesiano. Ordenado sacerdote en 1964 en Alemania, se comprometió con la construcción de escuelas técnicas para jóvenes de bajos recursos en zonas deprimidas de ese país. También fundó la Don Bosco Children Fund con el fin de ayudar a que niños que abandonen la escuela, puedan regresar a ella y continuar su formación.

En 1992 planeaba su retiro como párroco en una provincia meridional de Tailandia, cuando el gobierno camboyano solicitó a los Salesianos la apertura de obras técnicas y similares programas en el devastado país. El padre John Visser aceptó el reto con la ayuda de su ya creada red de benefactores, especialmente de los Países Bajos, Italia, Alemania y Francia, lo que le permitieron fundar con el salesiano Roberto Panetto escuelas técnicas en Phnom Penh, Sihanoukville, Battambang y Poipet.

El padre Visser también creó la versión camboyana de la Children Fund, la cual tuvo pronto un nutrido apoyo internacional para beneficiar en 20 años a más de 45 mil niños de diferentes provincias camboyanas, especialmente de áreas rurales.

Las escuelas técnicas de Don Bosco en Camboya han tenido un gran prestigio en el empobrecido reino budista en donde la educación en general aún no alcanza a beneficiar el grueso de la población, constituida en su mayoría de niños y jóvenes. El crecimiento poblacional que ha recuperado el detrimento de los violentos años de guerra y conflicto, se ha visto acompañado además de el aumento de la brecha social entre ricos y pobres. Si el extremista régimen de Pol Pot soñaba una sociedad sin clases sociales, sin mercados ni valores de cambio, la Camboya de hoy parece precipitarse justo al otro extremo para construir una sociedad en la que pocos tienen todo y muchos tienen nada.

Las escuelas de Don Bosco en Camboya que comenzaron su labor en los campos de refugiados en Tailandia durante la década de los 80, se han caracterizado por una inserción social y un trabajo metódico que le han abierto las posibilidades a muchos jóvenes de salir adelante en una sociedad en desarrollo necesitada de mano cualificada. Siendo obras de la Orden Salesiana, estas no son confesionales, una de las razones por las cuales se han convertido en espacio de encuentro y apoyo internacional destacado.

En la actualidad, la Fundación Don Bosco de Camboya promueve el desarrollo de una escuela técnica en la ciudad de Kep, sur del país y otra en la provincia septentrional de Stung Treng.

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