Angkor bajo la mirada de Albeiro


 

Paco, Gloria, Amada, españoles, Albeiro el jefe de la expedición y los señores Scherschmidt de Alemania, en visita a los templos angkorianos. Foto David Agudelo.

Comparto este artículo de Amada Bolaños Gutierrez, compañera en una de mis regulares expediciones a los templos de Angkor. Siempre descubrimos algo nuevo entre rocas y junglas, pero cada expedición me deja nuevos y grandiosos amigos como Amada, Gloria, Maruchi, Paco, David y los esposos  Scherschmidt y el recuerdo siempre vivo de los anteriores.

Phnom Penh. Por una de esas sopresas de las que no creo que sean casualidades, di con uno de los mas sabios hombres que habitan Camboya. Habia oido hablar de él pero no lo reconocí en la foto de su blog, y así buscando guía de habla hispana para la visita de mi familia encontre a Albeiro.

Nada más verlo por fuera del hotel en Siem Reap me trasladó una confianza que sólo te despiertan esas personas que te resultan familiares. Empezó la visita guiada con un grupo peculiar a la par que acogedor, David otro colombiano que nos hizo de reportero fotográfico, el conductor español de Guadalajara, la pareja de alemanes y mi familia, mi abuela Maruchi y la mama Gloria. Era mi segunda visita a los colosales e impresionantes templos de Angkor Wat pero debo hacer justicia y reconocer que no tuvo nada que ver con la primera. Cuando lo que ves se refleja en lo que escuchas el sentido de la visita se torna diferente, pareciera que viveras en la epoca angkoriana y hasta las apsaras parecen tomar relieve y seducirte a lo largo del camino.

Las primeras horas a pesar de ser extenuantes y calurosas disfrutamos del majestuoso templo de Angkor Wat y hasta subimos a la torre más alta donde percibimos la presencia de murciélagos por el impregnante olor. Despues de un merecido descansito visitamos la ciudad de Angkor Tom, la terraza de los elefantes, el templo de Bayon  sin duda mi devoción y acabamos los más intrépidos escalando por los templos más pequeños pero no por ello menos bellos.

El segundo día nos pasamos la manaña en el templo vulgarmente conocido como el de Angeline Jolie, Ta Prom, y entendimos porqué es su preferido y porqué ha invertido tanto dinero en su rehabilitacion. Es el templo en el que más árboles parecen estar en sintonía con sus muros, pareciera que lo estuvieran abrazando y protegiendo.

Por la tarde nos tocó subir al templo maldecido por un rayo, Ta Keo, de ahí que se haya quedado a medias, supersticiones reales. Y recuerdo ese templo por la anecdótica situación que se dio al conocer por casualidad a una pareja mexico-italiana que vivía en Belén. Resulta que sin saber que entre nosotros se encontraba más de un salesiano, derivó la conversacion en la falta de apoyo de esta orden en la oposición de la construcción del muro de Belén que separa palestinos de judíos. Aunque el tema es bastante polémico no puedo evitar reirme al afirmar este chico el poder econoóico que tienen en Belén, y nuestras caras de sorpresas, en fin no quiero entrar en un tema tan espinoso simplemente es una anecdota que nos hizo mucha gracia.

El ultimo día, subimos al templo de la vaca sagrada y las cuatro lingas en sus cuatro extremos (Phnom Baken), se ve que la vaca está muy feliz. Las vistas y las figuras de las apsaras son dignas de la subida suave pero cansada hasta la colina del templo.  Y allí encontré mi claro en el bosque, resulta que las apsaras tenían michelines, si señor, esas divinas mujeres que seducían y atraían a dioses eran mujeres más reales que las de las revistas, y hasta eran talladas con pliegues en el vientre, con grandes caderas y con pechos voluptuosos. No puedo describir mi emoción al reconocer muchos de nuestros cuerpos en estas fascinantes deidades.

Y por último el templo de las mujeres o de lo divino (Banteay Srei) que muchas veces es una redundancia. Parece totalmente diferente a los anteriores y me parecio destacable esas figuras mitologicas que aguardan el templo, con cuerpo de mono, cara de ave y alas. Todo un deleite al ingenio.

Almuerzo en grata y amena compañía servido por los que muchos pensamos que son el futuro de Camboya, niñas que muestran un nivel, capacidad de trabajo y reacción propio de una adulta. Con la barriguita llena y el corazón contento nos dispusimos a volver a nuestros hogares en la minivan.

Fueron tres días muy bien aprovechados en muy buena compañía y muy inspiradores no sólo por el contenido sino por la sensación de tranquilidad y paz que emana Albeiro. Muchas gracias!!

Amada Bolaños Gutiérrez

 

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