Primera promoción de técnicos en Don Bosco Kep


Lyheng, 22, recibe su certificado de experto en recepción hotelera de manos del gobernador de Kep, Ken Sathá. En medio el padre colombiano y salesiano de Don Bosco, Albeiro Rodas, rector del instituto.

Kep City — 46 jóvenes camboyanos hacen parte de la primera promoción de técnicos que egresan de las nuevas escuelas de capacitación de Don Bosco en la provincia meridional de Kep. El gobernador de Kep, Ken Sathá, presidió un acto protocolario este viernes en la tarde junto al rector del centro educativo, el colombiano y salesiano sacerdote Albeiro Rodas quien lidera desde 2011 el desarrollo de este nuevo proyecto educativo técnico de la Fundación Don Bosco de Camboya. 

Es muy importante que nuestra provincia tenga un centro como éste. Que la gente sepa que Kep no es sólo un destino turístico, sino que es también un lugar en donde los jóvenes camboyanos tienen la oportunidad de crearse un futuro,‘ dijo el gobernador Sathá en su discurso.

Los nuevos técnicos y la primera promoción con las autoridades de Kep y los líderes del instituto.

El gobernador estuvo acompañado de representantes del departamento de educación, de trabajo, de promoción social y de la policía y sembró cinco árboles dentro del campus como símbolo de este momento histórico de la institución y de la provincia más pequeña del país que contiene el Parque Nacional de Kep.

Este es un día muy especial para todos. Durante estos dos años hemos construido mucho y con mucho empeño, gracias a los benefactores que han creído que la educación de los niños y jóvenes es la mejor manera de combatir la pobreza y los males sociales de hoy como el tráfico humano, el abuso y otros problemas que surgen cuando hay miseria y carencia de oportunidades,‘ dijo el padre Albeiro Rodas.

Los jóvenes que egresaron estudiaron por dos años en las facultades de comunicación social y hostelería.

Si no hubiera tenido esta oportunidad de estudiar aquí en Don Bosco, quizá hoy sería un pandillero y un mal para la sociedad, porque mi padre murió siendo yo muy niño, dejándonos a mí y a mi hermana al cuidado de mi madre en una casa muy pequeña y miserable. Siento que debo hacer algo por ellas, mi mamá es muy anciana ya y enferma y mi hermanita tiene que estudiar, así que debo trabajar y Don Bosco me enseñó a ser editor. Ahora trabajo en Phnom Penh y estoy muy animado. Quiero seguir estudiando porque quiero ser reportero,’ dijo Lim Sure, un joven de 20 años de edad que pertenece además a la etnia musulmana cham y que proviene de un aldea bastante pobre de la ciudad de Kompot.

La obra aplica los principios educativos de san Juan Bosco, el sacerdote turinés que durante la mitad del siglo XIX convulsionó los sistemas educativos imperantes en la Europa de entonces con una educación que proporciona a jóvenes empobrecidos una capacitación en un arte u oficio y unos fuertes valores humanos inspirados en el cristianismo.

Somos hijos de Don Bosco y por ello creemos en la Providencia y esto se ha demostrado aquí en Don Bosco Kep gracias a todas las ayudas que hemos recibido para construir un espacio para los muchachos más necesitados de esta región. Nuestro cristianismo lo expresamos esencialmente en la caridad que nos enseña Jesús, a dar sin esperar nada a cambio, con amor universal. Pero la obra no es doctrinal… no hay endoctrinamiento, porque el punto es ayudar al pobre y amarlo en su persona. La mayoría de los alumnos son budistas, un segundo grupo de un 20 % es musulmán y un grupo muy reducido es cristiano entre evangélicos y católicos. Hay también unos 4 estudiantes indígenas de la provincia de Ratanakirí que son animistas. Pero todos sin excepción, son hijos del amor de Don Bosco por la juventud,’ señala el padre Rodas.

Benefactores

El gobernador Ken Sathá donó cuatro árboles al campus como signo que marca el día histórico para el instituto y para recordar el deber de proteger el Parque Nacional de Kep.

Todo esto no sería posible sin la ayuda de muchas personas. Una obra de estas dimensiones requiere en realidad de una gran inversión. El terreno en donde está construida la obra fue adquirido por la Fundación Don Bosco de Camboya en 1999 en un territorio que para entonces todavía era señalado como problemático por haber sido uno de los últimos bastiones de la guerrilla de los jemeres rojos. Pero los salesianos notaron que el 50% de los estudiantes que llegaban al centro técnico de Sihanoukville, el único puerto marítimo internacional del país, provenían de la región de Kep, Kompot y Takeo, una gran zona rural entre el Golfo de Tailandia y la frontera con Vietnam al sur de Phnom Penh.

‘Descubrimos que no había una buena oferta de centros de educación superior en estas tres provincias que se dedican a la pesca, la agricultura y la producción de sal y que además están en el plan de desarrollo del turismo. En Kompot existen unas universidades privadas que resultan muy costosas para los muchachos campesinos. Hay aldeas sin escuela para los niños. Esto hace que la región conformada por estas tres provincias sea expulsora de población, especialmente infantil y juvenil hacia tres puntos esenciales: Phnom Penh la capital, Sihanoukville por su auge de turismo internacional y Tailandia como emigrantes ilegales,’ explica el padre Rodas.

Los nuevos técnicos con el gobernador, los líderes del instituto y uno de los árboles plantados al frente del Centro Angkor Borei.

La misión era crear un tecnológico en ese viejo terreno y en la provincia de Kep que resulta equidistante para la región. Diferentes personas y organizaciones aceptaron el reto de ayudar a los salesianos en su propósito y en especial al padre Albeiro Rodas quien reside en Camboya desde 1999.

‘Un grupo de benefactores de Alemania posibilitó la construcción del principal edificio, el Centro Angkor Borei en donde están las secciones de comunicación social, administración de oficinas, información tecnológica, inglés como segunda lengua y la residencia estudiantil masculina. También posibilitaron la instalación de más de 120 paneles solares que garantizan la producción de la energía que consumimos y ayuda en la sostenibilidad de la obra. En 2012 el señor Piet de Visser de los Países Bajos con su organización Fundación por Camboya donó la residencia estudiantil femenina Banteay Srei. La organización Stichting Scholenproject Cambodja de Rotterdam y el Fondo de Cooperación para el Desarrollo Wilde Ganzen de los Países Bajos nos donaron la construcción de la escuela de artes gráficas, la instalación de los estudios audiovisuales, la residencia juvenil y un panel solar para el sistema de agua. La Oficina de Patentes Europeos en Luxemburgo nos donó dos áreas de estudio y el restaurante escolar, diferentes benefactores a través de la procura salesiana de Bonn en Alemania nos ayudaron con la creación de la finca, el sistema de agua, la adaptación del sistema eléctrico y material académico. La procura salesiana de New Rochelle en Estados Unidos nos ha enviado material educativo y diferentes personas nos han ayudado con la Fundación Infantil Don Bosco Kep. Otros benefactores que han ayudado este campo de Kep desde 2000 han regresado a darnos la mano como la Compañía Hatrans, la Fundación Sawasdee y muchos otros,’ describe el padre Rodas.

Potenciando a la mujer

De los nuevos graduando 16 son jóvenes mujeres.

‘Nos sentimos siempre muy contentas de tener esta oportunidad de estudiar en un sitio como Don Bosco. Sentimos siempre que tenemos las mismas oportunidades que los muchachos y una conciencia de ser responsables de lo que podemos hacer por nuestro país como mujeres,’ dice Chantú Duch de 20 años de edad, egresada del programa de comunicación social y especializada en diseño gráfico.

Una de las políticas del centro es brindar las mismas oportunidades a jóvenes de ambos géneros, razón por la cual en octubre, al comenzar el nuevo año académico, tres señoritas se unirán a la sección de electricidad y electrónicas, un área tenida en Camboya sólo para varones.

‘Al principio no se me había ocurrido que muchachas pudieran entrar a esta sección de electricidad. Me imagina que no tendían la misma agilidad que yo creía poseían sólo los varones como subirse sobre una escalera… pero hicimos un gran proceso de reflexión y en especial el padre Albeiro nos demostró que en muchos países las mujeres también son técnicos y que lo hacen muy bien. Mi temor se fue y ahora estoy muy contento en poder brindar las mismas oportunidades de ser electricistas a estas tres primeras damas que vendrán en octubre y que creo sean las primeras de muchas… rompemos esquemas en favor de nuestra gente,’ dice el señor Seyhá Try, director del departamento de electricidad y electrónica de Don Bosco Kep.

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