Nuon Chea y Khieu Samphan a vivir en prisión


Khieu Samphan and Nuon Chea

Foto cortesía ECCC.

Phnom Penh. Aunque Nuon Chea, 87 y Khieu Samphan, 82, tiene ya una edad avanzada y sus meses estén quizá contados, el Tribunal mixto ONU-Camboya los condenó esta semana a terminar sus días en prisión por su participación en el sangriento régimen de la Kampuchea Democrática (1975-1979) que llevó a la desaparición de un cuarto de la población nacional bajo el liderazgo de los jemeres rojos. Aunque el proceso aún no ha terminado – falta uno más para los octogenarios sobrevivientes del régimen – este primer veredicto los condenó por atrocidades, genocidio y crímenes de guerra. 

El esperado veredicto en contra de los máximos líderes sobrevivientes de los jemeres rojos, atrajo este fin de semana múltiples reacciones dentro y fuera de Camboya. Para muchas de las víctimas ha sido una larga espera por la justicia, pero un reproche a la lentitud de un proceso que ha llevado décadas y que ha visto morir impune a muchos de los responsables.

Impunes

SalotSar (PolPot) fue juzgado a finales de la década de 1980 por un tribunal constituido por los mismos jemeres rojos quizá con la intención de agilizar su proceso de paz y obtener amnistía, como realmente sucedió. A pesar de la intención de darle a dicho juicio un carácter legal al invitar incluso a dos periodistas occidentales, la comunidad internacional nunca reconoció dicho juicio como válido. PolPot murió en su residencia en UdonMeanchey, noroccidente de Camboya.

Otro macabro personaje, Ta Mok, alias El Carnicero, murió en su residencia en 2006 impune.

El tribunal mixto ONU-Camboya que lleva una década costosa en el proceso, condenó también a Kaing Guek Eav, alias Duch, el director del tétrico máximo centro de torturas y ejecuciones S-21, a vivir en prisión y quien fuera el único a reconocer sus crímenes.

Una macabra pareja, Ieng Sary y su esposa Ieng Thirith, escaparon también el veredicto: Sary murió en medio del proceso y su esposa fue declarada demente y por lo tanto imposibilitada para afrontar la justicia. Thirith es la hermana de Ponary, la primera esposa de Pol Pot, quien murió demente.

Por último, las tensiones con el Estado camboyano que ha evitado que se avance en otros dos procesos, 003 y 004, que incriminarían a más personas del viejo régimen, deja por fuera a otros personajes igual de oscuros, aunque no hubiesen estado en las altas cúpulas como Chea y Samphan.

Es de anotar que muchos miembros del régimen actual fueron militantes de los jemeres rojos, aunque no se ha demostrado que estuvieran directamente relacionados con crímenes. Igual que con los procesos a jefes nazi, existe una amnistía generalizada a muchos bajo el concepto de que obedecían órdenes y por lo tanto son inocentes. “Si no lo hubiéramos hecho, nos habrían asesinado”, es la conclusión general.

Los argumentos del gobierno camboyano para no abrir más procesos residen en la idea de mantener la estabilidad política, aunque para muchos observadores sería un temor a que la justicia tocara a muchos de los que hoy poseen el poder en Camboya. Por otro lado, los jemeres rojos como organización política y militar está en la actualidad completamente acabada, por lo que el primer argumento no tiene solidez.

El Secretario de Estado de EEUU, John Kerry, dijo en un comunicado firmado el pasado 7 de agosto que se sentía especialmente orgulloso del veredicto después de tres décadas de espera por una justicia que escucha el clamor de más de 1 millón 700 mil víctimas.

Nunca olvidaré la historia inspiradora del fotoperiodista Dith Pran, quien sobrevivió esos sangrientos años, siendo un triunfo del espíritu humano. Él dijo una vez: “Los muertos están clamando por justicia”. Y creanlo: a través del ECCC, la comunidad internacional está trabajando junta para asegurar que esos gritos sean finalmente oídos.

Los condenados

Khieu Samphan, 83, fue el jefe de estado del régimen de la Kampuchea Democrática, subsecretario del partido comunista de Kampuchea y miembro del comité central del régimen. Con Pol Pot, Samphan fue uno de los que tomaban las últimas decisiones en todo y fue además primer ministro encargado en múltiples ocasiones entre septiembre de 1976 y 1977.

Nuon Chea, 88, la mano derecha de Pol Pot, llamado por algunos como “el cerebro de los jemeres rojos”. Fue miembro de la llamada Oficina 870 que supervisaba la ejecución de decisiones tomadas por el comité central. Dicha oficina también tenía un rol importante en materias económicas y comercio exterior.

Chea y Samphan participaron en el proyecto de lograr lo que llamaron el “salto rápido a la revolución socialista” por cualquier medio necesario, lo que condujo a políticas como la evacuación completa de ciudades y poblados para conducir a la gente hacia campos de concentración rural y trabajo forzado. Esto significó desplazar 2 millones de personas de la ciudad de Phnom Penh en abril de 1975 de manera forzada, una población que ya estaba devastada por la guerra previa. La marcha se extendió por meses, sin importar la situación de niños, ancianos, enfermos, mujeres embarazadas, sin provisión de agua y alimentos, lugares de reposo y transporte. Existen evidencias de la ejecución de personas durante dicha evacuación por parte de soldados de los jemeres rojos, mientras que muchas personas murieron de fatiga, hambre y enfermedades.

De la misma forma, ambos participaron de la política de exterminio de miembros del derrocado régimen de Lon Nol, lo que incluyó no sólo a militares, sino incluso a funcionarios públicos. El 17 de abril de 1975 un grupo de 250 oficiales de Lon Nol fue executado.

Otros crímenes incluyen crímenes de lesa humanidad, asesinato, persecución política y actos inhumanos. Las audiencias comenzaron el 21 de noviembre de 2011 y concluyeron el 31 de octubre de 2013 para un total de 222 días, lo que incluyó el testimonio verbal de 92 personas entre las cuales 53 fueron testigos presenciales, 5 testigos de carácter, 31 partes civiles y 3 expertos. 103.724 personas atendieron las audiencias.

Segunda parte

Ambos se enfrentarán a un segundo proceso este mismo año por otros cargos de genocidio, masacres, persecución política, desapariciones y otros casos. La razón de dividir los cargos en dos procesos viene del temor a que mueran por su avanzada edad. Ambos negaron cualquier responsabilidad en las atrocidades que llevaron a la desaparición de 1 millón 700 mil personas a través de trabajos forzados, hambre, epidemias y la negación de atención médica, ejecuciones y torturas, además de la práctica de matrimonios forzados, la violación sexual de mujeres y niñas, la persecución a minorías étnicas como los cham, viet-jemeres, sino-jemeres, indígenas y el aislamiento internacional del país entre 1975 y 1979.

A todo ésto hay que agregarle que cuando los jemeres rojos se tomaron el poder en abril de 1975, Camboya salía de la sangrienta guerra de Vietnam que ya había destruido el país y diezmado su población y cuando los jemeres rojos fueron derrocados por la invasión de Vietnam en enero de 1979, Camboya entró en otras dos décadas de guerra civil con más muertes y tragedias hasta 1991 cuando se firma la paz.

El primer proceso en contra de Nuon Chea y Khieu Samphan comprende el periodo 17 de abril de 1975 y diciembre de 1977.

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