14 años en Camboya


Ayer celebré mis 44 octubres, aunque he decidido cambiar de edad: de ahora en adelante tendré 18 años de edad, lo que quiere decir que haré más deporte, tomaré más sesiones de baile, caminaré más por el campo y conoceré más cosas de la ciudad. Pero también este mes marca 14 octubres en Camboya, aunque 4 años de esos los pasé entre Palestina e Israel en mis estudios de teología y arqueología, los que hice sin olvidar ni un sólo día mis clases de jemer.

Cuando llegué al aeropuerto de Phnom Penh el 12 de octubre de 1999 a las 9 de la mañana, las cosas en Camboya eran mucho más diferentes de las que hoy se ven. El país estaba tan pobre que el aeropuerto era como un inmenso campo de fútbol y los policías controlaban los pasaportes de los recién llegados en pupitres escolares. Los coches en la capital se podían contar y la mayoría pertenecían a alguna ONG, las Naciones Unidas o alguna organización humanitaria, mientras que habían centenares de motos viejas por todas partes. El turismo todo se centraba en Siem Reap y provenía de vuelos desde Bangkok con muy pocos turistas pernoctando la noche, pues llegaban en vuelos matutinos, marchaban entre los templos guiados por tailandeses y en la tarde regresaban a Bangkok. Nadie se atrevía a hacer turismo más allá de los templos. Ir por tierra de Siem Reap a Poipet, Battambang o Phnom Penh era como adentrarse en una selva tupida, malárica e infestada de bandidos.

Así que todos los extranjeros que vivían en Phnom Penh eran oficiales de organizaciones humanitarias, lo que me incluía, a mí, el joven de Medellín, Colombia, sobreviviente de la guerra de Pablo Escobar en contra del Estado colombiano, que ahora venía como educador de los sobrevivientes de Pol Pot, Nun Chea, Sampran, Ieng Sary…

La salvaje Phnom Penh

No se podía ir de noche por Phnom Penh, especialmente si se vivía en las periferias a donde no llegaba el servicio de electricidad todavía en 1999. La noche estaba infestada de criminales armados que asesinaban a sus víctimas a sangre fría por quitarle una moto o robarle todo lo que fuera posible. Había unos pandilleros que esperaban en medio de la vía a los motociclistas y al pasar estos pasaban sus machetes por el aire con el fin de decapitarlos.

Pero así como eran de fieros los maleantes, eran todos en un medio de un Estado débil y pobre. Había una cultura paramilitar por doquier. Cualquiera se tomaba la justicia por las manos. Un bandido o un ladrón atrapado en el acto, era hombre muerto, muchas veces con la venia de las autoridades. A los ajusticiados los dejaban al lado de la carretera y en muchas ocasiones les ponían en un cartel la razón de su muerte. Estaban a veces por días allí, sin doliente alguno, hasta que el mal olor los hacía recoger y enviar a alguna pagoda para ser cremados.

Casi todo el mundo estaba armado en la vieja Phnom Penh. Supe de un voluntario alemán que iba en una furgoneta y al pasar por un sitio le tiró agua sin querer a un hombre en moto. El susodicho hombre emprendió la persecución del pobre alemán y lo asesinó sin más, con disparos certeros por la ventanilla en alguna esquina.

Las calles de Phnom Penh estaban casi todas sin pavimentar y las aguas negras corrían tranquilas y fétidas por canales abiertos. Caminar era toda una aventura, pues todo extranjero era inmediatamente perseguido por una banda de méndigos que hacían la escena terrorífica.

Lo mejor era el costo de la vida: se podía desayunar, comer y cenar con un dólar, pues llegué a pagar platos bien grandes y preparados con mil rieles. El mercado estaba lleno de mil cosas de contrabando en donde se encontraba de todo y a precios de risa.

Ahora

Ahora hay muchos problemas, sí, pero el cambio entre 1999 y 2014  es espectacular. Hago una lista de las cosas que han mejorado:

  • Los hospitales públicos siguen siendo una desgracia, pero han mejorado notablemente.
  • Las carreteras están en un estado impensable en 1999. Recuerdo que un viaje en coche de Phnom Penh a Battambang tardaba como mínimo 16 horas y de Phnom Penh a Kampot, mucho más breve el viaje, tardaba 8 horas!
  • Aunque el aseo sigue siendo un problema, en 1999 las basuras eran montañas en cualquier parte de la ciudad o del país.
  • El aeropuerto es ya algo que podemos llamar moderno.
  • Los medios de comunicación son muchos más ahora, aunque la televisión sigue en poder del Estado, pero hay más canales, más emisoras, más prensa… y la brecha digital es menor que antes.
  • La industria turística, por supuesto, está en su edad de oro.
  • Hay muchos más centros de educación.

Atrasos o retrasos:

  • Se comenzaron a vender los bosques y la tierra, la privatización fue dominada por un grupo de privilegiados sin escrúpulos sociales y sin sentido de patria para desposeer al campesino y al indígena de su hábitat.
  • La universidad pública se centralizó en la capital y se dejó a las provincias una universidad privada y mediocre con meros intereses económicos.
  • La juventud camboyana se volvió ambiciosa y superficial, se estudia o se trabaja sólo con la meta de enriquecerse de manera rápida y fácil, lo que aumenta la corrupción. Se olvidaron las ciencias sociales, claves para el desarrollo, sólo para centrarse en carreras de dinero.
  • Se proyectó el desarrollo de Phnom Penh como una capital moderna, pero se olvidó el campo y se olvidó que el desarrollo debe ser sostenible, para todos.
  • La clase alta se conformó por personas ignorantes, acaparadores, carentes de tacto social, extremadamente ambiciosos, pérfidamente corruptos, oportunistas… hay que recordar que en 1999 todos estos ricos de hoy no eran nadie, eran empleaditos de tercera, traductores de las ONGs extranjeras, mandaderos, que de pronto comenzaron a recibir coches de lujo, salarios de oro sólo por firmar papeles. Se enriquecieron en el trayecto de 14 años sin méritos, estilo mafia y hoy sus hijos se comportan como los dueños del país.
  • La clase media se va moldeando, en cambio, de un grupo de jóvenes estudiosos y esos son la esperanza.
  • El tren de Camboya es un desastre. No hay nada de lo que prometieron.
  • La educación tiene mayor cobertura, pero sigue siendo pobre.
  • La salud esta muy atrasada.
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2 pensamientos en “14 años en Camboya

  1. Hola Albeiro,
    Antes que nada, FELIZ CUMPLEAÑOS ! y luego darte las gracias por este estupendo resumen de tus últimos catorce años en Camboya.
    Un abrazo virtual,
    Marcelo

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