Hun Sen, 30 años en el poder


  • 30 años en el poder, Hun Sen es uno de los gobernantes más antiguos del mundo con el puesto 7 después de Ali Khamenei de Irán, Robert Mugabe de Zimbabwe, José Eduardo dos Santos de Angola, Teodoro Obiang de Guinea Ecuatorial, Mohamed Abdelaziz de Sahara Occidental y Paul Biya de Camerún.
  • Ha sacado a Camboya de la desolación de los 90, pero crece también una brecha social.

El primer ministro del Reino de Camboya y su Partido Popular Camboyano, marcan hoy 30 años en el poder y crea ya toda una avalancha de revisiones, críticas, opiniones e incluso alabanzas. Y no es para menos: se trata del hombre más influyente de la vida política y social en el país después del desaparecido rey Norodom Sihanouk y del mal afamado Saloth Sar, alias Pol Pot. Como esos dos, Hun Sen ha logrado cambiar la vida camboyana y abrir una nueva era entre éxitos resonados en el desarrollo nacional y críticas que incluyen la creación de una cultura de corrupción y bajas calificaciones en el terreno de derechos humanos.

Hun Sen and Obama

Criticado o no, las grandes potencias del mundo han contribuido al desarrollo de la Camboya liderada por Hun Sen durante estas tres décadas. Presidente Obama estrecha la mano del viejo líder camboyano en una reunión de ASEAN en Nom Penh.

Son 30 años en el poder siempre como Primer Ministro y es posible que sea uno de los gobernantes reinantes con más tiempo en el mundo después de los Castro en Cuba con más de cinco décadas. Pero Hun Sen parece que aspira al medio siglo también y se ve cada vez más fuerte que nunca. Entre sus políticas siempre ha estado una fuerte contradicción contra toda forma de oposición y el uso de la fuerza allí en donde lo cree necesario, incluso en contra de cualquier crítica nacional o internacional. Un inteligente juego de relaciones internacionales entre todas las potencias del mundo: firma hoy convenios con los chinos y mañana con los americanos; recibe con los brazos abiertos a los vietnamitas y disputa sin bajar el tono con los tailandeses, presenta al país como una plataforma de desarrollo para el grupo ASEAN, pero no enfrenta a China en sus conflictos con el grupo.

Hun Sen, que ostenta un título nobiliario, Samdech, algo así como un “Duque”, militó en el movimiento de los Jemeres Rojos, en las huestes de Pol Pot, hasta que desertó y se unió a los vietnamitas que figuraban la manera de derrocar al Estado Maoista extremistas que amenazaba con frecuencia a Vietnam. El 7 de enero de 1979 es uno de los que entra a Nom Penh para comenzar una nueva era y durante la primera década de la ocupación vietnamita, estuvo siempre en altos cargos hasta los tratados de paz de París que dieron fin a la guerra civil. Después de que su partido quedó de segundo en las primeras elecciones democráticas de 1992, aceptó compartir el cargo de Co-Primer Ministro con el príncipe Norodom Ranariddh, pero el poder estaba siempre de su parte, porque fue siempre el comandante supremo del ejército como lo es hoy. En 1997 se dio un golpe de estado que sacó de la arena política a Ranariddh y dejó a Hun Sen como único Primer Ministro per secula seculorum.

Un discurso de heroicidad en el cual su Partido siempre es presentado como el salvador de Camboya de las garras de Pol Pot dicho a una población mayoritariamente campesina y analfabeta, le ha garantizado siempre una mayoría absoluta en las elecciones, además de una maquinaria política de Estado puesta a su servicio, entre la cual el monopolio de los medios de comunicación ha sido esencial. Pero en los últimos años una generación nueva, que no conoció la guerra, que ve a Pol Pot como cosa del pasado y que tiene mayor educación y acceso a los medios digitales, ha fortalecido la oposición, como sucedió en las elecciones de julio de 2014 en el cual una coalición liderada por el liberal Sam Rainsy logró el mismo número de escaños en la Asamblea Nacional por primera vez desde la guerra.

Hun Sen ha liderado una política de libre mercado que le ha permitido al país salir de una economía estancada en la década de 1990 a un crecimiento económico siempre positivo gracias a una gran apertura a la inversión extranjera, el fortalecimiento de sectores como la agricultura, la minería, los textiles y el turismo internacional que aprovecha la presencia de templos milenarios únicos y un país con grandes recursos naturales. Las políticas de desarrollo de su gobierno han convertido a la capital, Nom Penh, en un polo de desarrollo, con un crecimiento poblacional que llega ya a dos millones de habitantes, la modernización de las infraestructuras del país como carreteras, centros hospitalarios, creación de universidades, acceso de los servicios eléctricos y de agua potable a diferentes sectores del país, la reducción de las tasas de analfabetismo y una estabilidad política que ha visto 30 años de paz, pese a los eventos de contradicción que se presentan.

Al mismo tiempo, observadores de derechos humanos coinciden siempre en problemas recurrentes como las concesiones de tierras a compañías privadas que perjudican al campesino y a las minorías étnicas con permanente desalojo de grandes comunidades, el problema del salario mínimo para los obreros que lo enfrentan con los sindicatos textiles del país, revisiones a la libertad de prensa y de expresión con límites al derecho a disentir, prácticas endémicas de corrupción lideradas por una clase política que se mezcla con los negocios y un sistema de justicia que beneficia muy poco al pobre.

Si bien es posible pensar en una Camboya con un mejor presente de lo que fue su pasado reciente, preocupa también el crecimiento de una brecha social que ve a una minoría en el poder que acapara los recursos nacionales y una mayoría que parece cada vez más pobre.

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Una foto de Hun Sen de los años 1970. Militó en la guerrilla de los Jemeres Rojos que se tomarían el poder en 1975 instaurando un Estado Maoista extremo, pero desertó en 1978 para unirse a un movimiento nacionalista apoyado por Vietnam.

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El rey Norodom Sihanouk, el ministro francés Roland Dumas y Hun Sen en 1989, tiempos agitados de negociaciones por una salida a la paz en Camboya. El rey Norodom Sihanouk le dio siempre un abierto respaldo a Hun Sen hasta el día de su fallecimiento en 2013.

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El príncipe Ranariddh compartió el poder con Hun Sen durante los primeros años de la democracia, pero siempre fue Hun Sen quien ponía las órdenes por tener el ejército a su lado. Al fin logró distanciar al príncipe y reinar solo. 

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Hun Sen y el Vicepresidente Xi Jinping de China en un brindis por un convenio de cooperación en 2009.  

Hun Sen rice fields

Dueño de un discurso populista, Hun Sen frecuenta aldeas y arrozales para mantener un apoyo popular histórico. Sin embargo, no ha podido acabar con la pobreza rural, mientras la élite de Nom Phnom se enriquece.

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El controvertido líder visita y participa de actividades académicas en el país para demostrar un genuino interés por la educación y el desarrollo de las nuevas generaciones. Sin embargo, son estas nuevas generaciones las que han comenzado a cuestionar precisamente su largo reinado. 

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El veterano gobernante ha inaugurado centenares de obras a lo largo del país, reconstruyendo el que fuera un país destrozado completamente por la guerra. En la foto inauguración del puente Prek Kdam.

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La familia de Hun Sen, todos con altos cargos en la sociedad camboyana. Una dinastía que se ha creado en 30 años de gobierno.

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