Qué hacer con aquellos que quieren “ayudarte”


PoipetSi visitas países como Tailandia, Camboya o Vietnam, como muchos otros países del mundo, te encontrarás en tu camino con muchas personas que te ofrecerán ayuda, especialmente si vas en calidad de mochilero, es decir, organizas tu propio itinerario, haces un control estricto de gastos, frecuentes residencias baratas y comes en planes económicos. Allí estarán siempre a tu alrededor hombres entre los 20 y 40 años dispuestos a llevarte a un “buen hotel”, a “la mejor compañía de transporte”, a ayudarte a cambiar tu dinero a la moneda local e incluso a decirte en dónde puedes ir a entretenerte. Lo primero que debes saber es que no los necesitas y que son ellos los que te necesitan. Cualquier favor posible que te hagan siempre tendrá dos condiciones: la primera es que tendrás que pagarles por sus servicios y la segunda es que los servicios a los que te lleven, le pagarán a él una comisión que también la incluirán en el precio.

Está bien que todos tenemos que trabajar y que en un país como Camboya hay mucha pobreza. Pero eso no justifica que tengas que pagar más o caer en las redes de estafas, por más suaves que parezcan.

Si vas en un viaje de mochilero y te encuentras con estas personas que te quieren “ayudar”, te recomiendo lo siguiente:

  • El momento en el que te haces más vulnerable es cuando “acabas de llegar”: por ejemplo, sales del aeropuerto, llegas en bus a un destino o pasas una frontera. Por lo general no sabes qué hacer, qué camino tomar, todo lo ves extraño. En ese momento aparece siempre un hombre qué te quiere ayudar. No aceptes la ayuda de nadie. Párate primero sobre tus dos pies, mira a tu alrededor sin afanes, quizá el hotel que buscas, la compañía de transporte que tienes que tomar o el cambio de moneda, está justo ahí, en frente de tus narices. Para ello el Internet te puede ayudar mucho. Busca la mayor información posible sobre el sitio a dónde vas a llegar (aeropuerto, puerto, paso de frontera…) y guíate por tu propia intuición. No le preguntes a esos hombres insistentes, porque creerán que les estás pidiendo su ayuda y no te los podrás quitar de encima. Aléjate de ellos y pregunta a otros viajeros o a personas que veas más lejanas al interés por el viajero.
  • Agarra todas tus pertenencias: Por nada del mundo permitas que nadie tome tus cosas, que te quiera ayudar con tus valijas, que tome tu pasaporte, que tome tu billetera… si lo toleras, ya le habrás dado autorización a uno de esos “asistentes” espontáneos de viaje. No pongas tu pasaporte en un lugar visible. Viaja ligero de equipaje, compra una buena valija que puedas llevar sin muchos problemas, una que sea todo terreno.
  • No contrates ningún servicio sin primero discutir el precio: Aségurate de cuánto vale lo que vas a contratar. No te dejes afanar por nadie. Es tu dinero. Es mejor suspender un posible contrato si no estás seguro. En Vietnam, por ejemplo, la gente se aprovecha de la dificultad que da establecer un precio real por la gran cantidad de ceros de su moneda, pues un dólar vale como 17.000 mil dong. Cuando crees que piden algo y lo contratas, después resulta que doblan el costo y te enredan con matemáticas. Saca tu calculadora, abre tu Internet y consulta el precio de la moneda, muestra a esa persona el precio que crees.
  • Cambia moneda sólo en bancos o casas de cambio. Nunca cambies moneda a personas en la calle. Recuerda que Camboya utiliza la doble moneda, dólar y riel. Puedes caer en la estafa del “billete falso”. Por ejemplo, das un billete de cien dólares para que te lo cambien y de pronto esa persona proclama que es falso y lo dice alto, en público, para que todo el mundo le oiga. Te pones nervioso y de pronto aparecen más personas diciendo que el billete hay que romperlo, pero que te lo compran – obviamente por un precio inferior.
  • El truco del idioma. El no entender es también una ventaja. Se oculta detrás de la idea de “este extranjero no entiende nada”. No te creas: estas personas llevan años viendo pasar turistas de todo el mundo y entienden más de lo que parece. No te dejes convencer de la idea de que no te entienden. Si no entienden o si no los entiendes, no contrates ningún servicio hasta que las cosas estén bien claras para ambas partes.
  • El compatriota en apuros: Esta parte no tiene nada que ver con locales, sino con personas de tu propio país o de cultura afín a tu patria. Aunque no creas, hay muchas de estas personas que se quedan por estos países y que no son para nada honestas. Entonces se aprovechan de tu alegría de alguien que “habla tu mismo idioma” y que eventualmente te puede dar mejor información… pero… en guardia: después resulta que se les perdió el pasaporte, le robaron la billetera con todo su dinero y necesitan que les prestes un dinero, mientras una tía les gira desde su país. No le des ningún dinero. Dile que no tienes nada. Es difícil porque para este punto ya has hecho una cierta amistad con esa persona y no sabes qué hacer. No le des dinero y dile que visite la embajada de su país.

Obviamente para esto necesitas tener paciencia y planear bien tu viaje. El Internet es hoy por hoy la mejor herramienta del viajero. Lógicamente vas a encontrar muchas personas amables y honestas en tu camino, pero está siempre en guardia, porque para muchos eres un viajero que lleva dinero y que hay que sacarle a como dé lugar.

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