Las ruinas de la guerra


El Estado colombiano y la guerrilla maoísta de las Farc acaban de firmar un anhelado acuerdo de paz en ese país que ha vivido inmerso en un conflicto político y social que le ha gastado 5 décadas, millones de personas muertas y tantos desplazados como en la actual guerra civil de Siria. Un conflicto bélico tan complejo como el camboyano, pero más antiguo y más actual. Cuando las guerrillas maoístas colombianas comenzaron en la década de 1950, Camboya vivía su época de oro post-colonial bajo el liderazgo del rey Norodom Sihanouk. Cuando se dio el golpe de Estado en 1970 en Nom Penh y el país tomó parte en la Guerra de Vietnam, Colombia celebraba el llamado Pacto Nacional que pretendía terminar la llamada Violencia en la cual se enfrentaron a muerte sus dos partidos tradicionales, el liberal y el conservador. Cuando la guerrilla maoísta de los Jemeres Rojos se tomaron el poder en 1975 tras el retiro de las tropas aliadas, las guerrillas colombianas seguían en su apogeo, pero sin tomarse ningún poder. Cuando Vietnam ocupó a Camboya en 1979 para derrocar al Estado hostil y cerrado de Pol Pot que desapareció en 4 años a 1 millón 700 mil personas, Colombia entraba en la era de las mafias de las drogas y el nacimiento de los grupos paramilitares que empeorarían el conflicto. Cuando se firmo en París el acuerdo de paz en 1991 y se abría una era democrática de la mano de la ONU, Colombia estaba bajo el fuego de Pablo Escobar y el Cartel de Medellín.

Las ruinas de la guerra

El Pacto de Paz de París de 1991 no significó el fin del conflicto en sí mismo. Comenzó un largo proceso de pacificación del país que implicaría la reconstrucción física, social, política y moral de una nación que fue destruida por la violencia y en la cual el mundo tuvo mucha culpa. Ahora con la firma de un proceso de paz en Colombia en el cual la guerrilla de la Farc, la cual se basa en un derrotero ideológico muy similar al de los Jemeres Rojos, Camboya es un buen modelo para ser estudiado en Colombia, porque a pesar de las profundas divisiones, de la desconfianza y del odio entre las diferentes facciones, los camboyanos, mal que bien, viven hoy en paz y no piensan ya en la guerra o la violencia como la opción. A pesar de los problemas actuales en los cuales se encuentra la corrupción y un modelo desarrollista de la nación, los camboyanos no viven del pasado, no hablan de venganzas y sólo piensan en un futuro de progreso y paz. En medio de ésto, el Tribunal para juzgar a los máximos líderes sobrevivientes de los Jemeres Rojos acusados de crímenes atroces, continúa a pesar del tiempo y es una evidencia que la justicia cojea, pero llega y que requiere de paciencia, constancia y la decisión de mantener la memoria histórica. La retórica de la oposición colombiana de rechazar un acuerdo de paz con la guerrilla en la cual no esté ya de hecho un juicio por crímenes de guerra contra los líderes de la guerrilla, es un desconocimiento de la historia. Si bien tienen que continuar pidiendo dicha justicia, es vital apoyar el proceso de paz mismo. La retórica de “paz pero sin impunidad” es contradictoria, porque la paz es un valor absoluto en sí mismo. Sería mejor decir Paz primero y la Justicia cojea pero llega.

Silvia Cordoba en Kep Camboya

La periodista colombiana Silvia Córdoba, experta en conflicto armado, visita las ruinas de una antigua casa de Kep, abandonada después de la toma del poder por parte de la guerrilla de los Jemeres Rojos en 1975. Estos rastros de la guerra son una evidencia de lo que podría pasar en Colombia si no se llega a una auténtica pacificación del país. 

Recomiendo este artículo de la periodista colombiana Silvia Córdoba, quien visitó al Reino de Camboya entre febrero y mayo de 2016 como voluntaria en Don Bosco Kep y quedó impactada con la historia moderna (y antigua) de este país, la misma que ahora relata en Colombia como una manera de inspirar la mente de los colombianos que tienen ahora el compromiso de mantener, como los camboyanos, la paz en bien del progreso. El artículo está publicado en la revista Universo Centro de la ciudad de Medellín y pueden leerlo aquí. También un paralelo entre los conflictos de ambos países, Colombia y Camboya, lo pueden ver en el documental para el canal Telemedellín: El Reino de las Maravillas… Camboya de la periodista Claudia Arango.

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