Sentenciado Kaing Guek Eav a cadena perpetua este viernes


Phnom Penh. Quien fuera un dedicado profesor de matemática y se uniera a las guerrillas de los jemeres rojos en la década de los 60 persiguiendo un ideal socialista para su país, escuchó hoy la sentencia final de un tribunal: estará en prisión hasta el último día de su vida. Quizá la sentencia sea más benigna que las más de 15 mil sentencias de ejecución que Kaing Guek Eav, conocido como Duch, profirió mientras era director de una de las prisiones más infame del siglo XX y que hoy es uno de los museos del macabro más visitado por turistas en Phnom Penh: Tuol Sleng. El tribunal a los jemeres rojos rechazó la apelación de Duch y aumentó la sentencia inicial de 35 años (que se habían reducido casi en un 50% debido a su colaboración con el proceso y a que estuvo retenido por casi una década de manera irregular) a cadena perpetua. La televisión nacional registró los momentos de la sentencia y varios observadores, especialmente provenientes de grupos de víctimas de los jemeres rojos, expresaron por los medios nacionales su beneplácito. La primera sentencia de 35 años reducibles había causado el descontento en varios grupos de derechos humanos y observadores internacionales. Muchos de los asistentes a la audiencia final aplaudieron y silbaron de júbilo, contraviniendo las indicaciones de los jueces.  Otros observadores como la líder de la asociación de víctimas de los jemeres rojos, la señora Theary Seng, dijo a la prensa que la sentencia no era otra cosa que un intento de utilizar a Duch como el chivo expiatorio de los crímenes dirigidos por personajes más importantes dentro de la estructura del régimen homicida.

Muere el pintor de Tuol Sleng


Phnom Penh. La muerte sorprendió al principio de esta semana al célebre pintor camboyano, Vann Nath, de 65 años, quien era uno de los pocos sobrevivientes del cruel centro de torturas de los jemeres rojos conocido como S-21, Tuol Sleng o Santibal. Vann Nath se había dedicado a pintar las escenas que testimonió en sus meses como prisionero de los jemeres rojos y sus obras se convirtieron en un icono de la crueldad del régimen extremista que hizo desparecer a un millón 700 mil personas entre 1975 y 1979. Su profesión de artista le salvó la vida, pues Duch, el director del centro de torturas y ejecuciones, ordenó por escrito que lo preservaran para que pudiera pintar a los líderes del régimen. Una de las obras es precisamente un retrato de Pol Pot, joven y sonriente, sentado sobre una colina que después de la caída del regimen Vann Nath repintó reemplazando la colina por un montículo de cráneos. Sigue leyendo

Juicio a director de S-21


Duch en el Tribunal de Camboya con sus dos abogados, el francés François Roux y el camboyano Kar Savuth. Foto Chor Sokounthea/AFP/Getty Images.

Duch en el Tribunal de Camboya con sus dos abogados, el francés François Roux y el camboyano Kar Savuth. Foto Chor Sokounthea/AFP/Getty Images.

Por qué es importante un juicio a Kang Guekauv

Sihanoukville | CamEs. Para muchos camboyanos que vieron por televisión las escenas de la primera audiencia del juicio a Kang Guekauv, conocido dentro de los jemeres rojos como Duch, se quedó grabado la expresión “Somtou” repetida varias veces que traduce “lo siento, lo siento. Ese detalle trae a colasión una multitud de aspectos que van de lo político a lo religioso, de lo cultural a lo histórico… Pero en especial hace tambalear a la razón: se trata del juzgar a un anciano que pide perdón y reconoce sus crimenes por las acciones de su juventud en la cual fue uno de los moustros humanos del siglo XX. Pero ¿por qué importa tanto este juicio? Sigue leyendo

Duch, la triste historia de un maestro


Kang Guekauv a 17 años, listo para ser profesor de matemáticas. La vida lo convertiria en el calculador director de centros de tortura de los jemeres rojos.

Kang Guekauv a 17 años, listo para ser profesor de matemáticas. La vida lo convertiría en el calculador director de centros de tortura de los jemeres rojos.

Cuando usted observa con atención su fotografía y si usted no conoce bien la historia que hay detrás de este anciano, usted piensa en un hombre honorable, quizá en uno de esos viejos sabios de oriente que conoce los secretos de la existencia. Su rostro está siempre en alto y su mirada brillante parece no conectarlo con lo que representa: uno de los lugares más lúgubres del siglo XX, al cual todos se refieren con un código, que en otro tiempo significó muerte. La prisión S-21, Santibal o Tuol Slang. Sigue leyendo